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Costa Rica: Lomas de Cocorí

Fundación Hedwig y Robert Samuel

Cómo surgió el lugar Lomas de Cocorí.

Al principio se les llamaba únicamente paracaidistas porque, como estos, llegaban flotando silenciosos de la nada y se dejaban caer sobre una granja abandonada cerca de la capital provincial, San Isidro. Sin ningún medio en absoluto, construían sus cabañas aprovechando lo que les dejaba la naturaleza y los residuos de una sociedad consumista. No había carreteras, ni agua, ni electricidad. Al principio fueron solo un par de familias, pronto les siguieron cientos. Con el número de residentes, crecieron también las reservas y el número de críticos en los municipios vecinos. Pronto fue necesaria la implicación de los políticos. Pero el asentamiento había crecido tanto que ya era demasiado tarde para cuestiones existenciales del tipo «qué pasaría si» y ya solo se trataba de cuestiones organizativas tipo «cómo». El propietario de la granja, un banco que no había utilizado la propiedad durante años, tuvo que ceder sus derechos. Los habitantes fueron inscritos en el registro de la propiedad como propietarios de sus pequeñas parcelas y el asentamiento fue declarado oficialmente municipio. Había nacido Lomas de Cocorí.

Un premio Nobel lleva esperanza al país.

Había un lugar, pero seguía sin haber una infraestructura. Hubo que luchar para obtener calles, abastecimiento de agua, electricidad y una escuela. Por suerte, Óscar Arias, presidente del país, había sido galardonado con el premio Nobel por su política pacifista y decidió invertir el dinero recibido en una fundación dedicada a causas sociales. Precisamente de ese fondo se obtuvo el dinero necesario para construir tres aulas para una escuela. Las tres aulas pronto se quedaron cortas. Gran parte de los entretanto 240 estudiantes tenían que dar la clase al aire libre. El calor abrasador de la estación seca y las precipitaciones torrenciales de la temporada de lluvias convertían las clases en una tortura, tanto para los alumnos como para los profesores.

La casualidad nos guía hasta Lomas de Cocorí.

Fue de nuevo cosa del azar el que los responsables de Lomas de Cocorí terminaran contactando con la Fundación Samuel. Juntos, hemos elaborado un plan para ampliar la escuela añadiendo tres aulas, un ala sanitaria y una cocina con comedor. La Fundación se encarga de la adquisición de los materiales de construcción, del pago de los trabajos externos necesarios y de la coordinación del proyecto, mientras que el municipio moviliza a los padres para ejecutar los trabajos. Algo más de un año después, los trabajos ya están concluidos. Los padres de Lomas de Cocorí están orgullosos, ya que han trabajado duramente para obtener este resultado. Y están agradecidos, porque han conseguido darles a sus hijos la posibilidad de obtener una educación en unas condiciones adecuadas, para que tengan más oportunidades de las que tuvieron ellos. Para la Fundación es un orgullo contemplar la escuela terminada, puesto que aporta una esperanza renovada a muchas de las personas que viven aquí.