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Nicaragua

Formación técnica en lugar de universidad

Fundación Hedwig y Robert Samuel

Entre 50.000 y 60.000 jóvenes concluyen de manera exitosa cada año el bachillerato en Nicaragua. Gran parte de los graduados sueñan con iniciar estudios universitarios, pero solo unos pocos logran dar este paso, pues a menudo las familias no cuentan con los recursos financieros necesarios. De este modo, en pasados años muchos egresados ni han logrado conseguir una plaza para cursar estudios superiores ni un puesto de trabajo.

Por lo tanto, una formación técnica abre a éstos jóvenes perspectivas completamente nuevas, ya que la misma es considerablemente más corta, más económica y conduce a una incorporación más rápida al mercado laboral.

Algo similar aconteció en la vida de Sergio, un joven de 24 años. Luego de graduarse como bachiller, este comenzó a estudiar una carrera en la rama de la Tecnología de la Información, pero tuvo que interrumpirla poco tiempo después. A su familia no le era posible adquirir el equipamiento informático necesario. “En ese momento ya no sabía qué hacer”, relata Sergio, quien también había buscado empleo sin tener éxito alguno.

Fue entonces que su madre le habló sobre la beca de formación técnica ofrecida por la Fundación Samuel. Sergio logró aprobar el examen de admisión a la misma y 19 meses más tarde culminó exitosamente su formación técnica como Asistente Administrativo Contable.

Además de las asignaturas pertinentes, allí aprendió a valorar particularmente el concepto  integrado de la formación técnica de la Fundación, la cual incluye en su programa de estudios el desarrollo de competencias sociales como el desarrollo personal, la transmisión de valores, el inglés, así como la realización de una práctica empresarial de tres meses.

De este modo, la formación técnica de la Fundación Samuel le abrió a este joven las puertas hacia una colocación como analista contable en un banco renombrado, donde trabaja hoy en día. Allí, donde por lo general sólo se contratan empleados con título universitario, es Sergio el primer empleado sin formación científica. ¡Un motivo de gran orgullo! Sergio considera su formación técnica en la Fundación Samuel como una de las mejores decisiones  de su vida y concluye: “Cuando aprovechamos y apreciamos las oportunidades que se nos dan, nos cambia la vida”.